192 años del Primer Grito de Independencia de Centroamérica.

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PRIMER GRITO DE INDEPENDENCIA

05 DE NOVIEMBRE DEL 2003
192 años del primer grito de independencia

Escudo de Armas de la Ciudad de San Salvador del Mundo

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"El 04 de noviembre de ese mismo año llegó el correo a San Salvador informando sobre la orden de arresto, (de Don Manuel Aguilar), lo cual precipitó los acontecimientos. El día siguiente (05) era día de 'cabildo ordinario' y la gente se congregó en la plaza mayor. La muchedumbre era tan hostil que el intendente, don Antonio Gutiérrez y Ulloa, se vió obligado a renunciar y Manuel José Arce proclamó 'ya no hay rey, ni tributos, ni debe prestarse obediencia sino a los alcaldes'."
(Historia de El Salvador, Tomo I, pag. 182, Ministerio de Educación, 1994)

1. Introducción.
2. Cambios en las ideas.
3. Causas económicas de la independencia.
4. Crisis política.
5. Reflexiones.
6. José Matías Delgado estaba pidiendo un FODES.

 


Introducción

“PRIMER GRITO”

Durante el mes de septiembre Centroamérica celebra su independencia el día 15, sin embargo la historia independentista empezó un 05 de noviembre de 1811.

Les invitamos a hacer un recorrido por este sitio especial elaborado para Ustedes, Comunidad Salvadoreña en el Exterior, ¡¡¡FELICIDADES!!!

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Cambios en las ideas.

Los procesos sociales en siglos anteriores llevaron muchos años y podemos contar hasta siglos, de tal forma que la "Revolución Científica" iniciada por Copérnico en 1543, marcó una serie de cambios que poco a poco fueron permeando en la sociedad mundial. De ahí también se puede mencionar que Montesquieu en su libro "El Espíritu de las Leyes" publicado en el siglo 18, señaló que los estados debían estar regidos por constituciones y que debían tener tres poderes: el ejecutivo, legislativo y judicial, lo cual nos ha influenciado hasta nuestros días. Rousseu, por su lado, manifestó que las leyes no debían ser el producto del capricho de los reyes, sino que eran un acuerdo entre todos los miembros de la sociedad, es decir, un "contrato social".

Esta época es conocida como de la Ilustración y tanto las ideas de ella como de la Revolución Científica, formaron parte de las reformas borbónicas en España y las colonias americanas. Para finalizar, la independencia de los Estados Unidos en 1776 y la Revolución Francesa en 1789, adoptaron estas mismas ideas.

En la Universidad de San Carlos de Guatemala se enseñaban las ideas de la Revolución Científica y de la Ilustración. Eminentes maestros como el Presbítero José Simeón Cañas, nacido en Zacatecoluca, El Salvador y Fray José Antonio Goicoechea, nacido en Costa Rica, enseñaban los últimos adelantos de la geometría, astronomía y geografía. El joven estudiante José Cecilio Del Valle mostró en su tesis de doctorado que estaba al tanto de las últimas teorías sobre la electricidad. A principios del siglo 19 los estudiantes de la Universidad empezaron a escribir tesis que decían que la autoridad provenía del consentimiento de los gobernados. Estas ideas se discutieron en mayor detalle en un nuevo periódico, la Gazeta de Guatemala, que se comenzó a publicar en 1797. La nuevas ideas iban a contribuir a un cambio en la forma de gobierno.

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Causas Económicas de la Independencia.

Al triunfar la Revolución Francesa, el rey de francia fué ejecutado, siendo pariente del rey de España, no obstante Francia era un país mucho más poderoso que España y ambos tenían un rival en común: Inglaterra. A pesar de las profundas diferencias ideológicas entre la España Monárquica y la Francia Revolucionaria, el Rey Carlos IV de España se sintió obligado a buscar la paz con el país vecino y a partir de 1795 firmó una serie de tratados con el gobierno revolucionario francés. Estos tratados llevaron a España a declararle la guerra a Inglaterra en 1796.

La guerra interrumpió el comercio internacional. Entre 1798 y 1802 la cosecha de añil en El Salvador quedó embodegada, por lo cual durante cuatro años no existió ningún tipo de pago de esas exportaciones. Inglaterra para dañar económicamente al Imperio Español, patrocinó ataques de corsarios a la península ibérica y sus colonias.

El Rey Carlos IV buscó apoyo económico en las colonias para financiar las guerras en Europa, por lo cual implementó dos medidas: las "contribuciones patrióticas" y la consolidación de deudas de la Iglesia Católica.

Las "contribuciones patrióticas" eran colectas de dinero entre todos los que tenían algo que aportar, es decir, se las pidieron a todos, hasta personas con salarios modestos como los profesores de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

En cuanto a la consolidación de deudas con la Iglesia Católica, ésta a través de sus dependencias (cofradías, capellanías, conventos, monasterios y escuelas), prestaban mucho dinero a los productores de añil. Y estos tuvieron que pagarlo inmediatamente, viéndose forzados a pedir prestado o rematar sus cosechas a fin de saldar las deudas. Mas de medio millón de pesos salió de la Intendencia de San Salvador de esta forma.

Por otra parte una plaga de chapulín destruyó las cosechas de 1802 y 1803, el añil de la India y Venezuela comenzó a competir con el añil salvadoreño, por lo cual en esta crisis muchos productores perdieron sus propiedades que pasaron a manos de sus acreedores en Guatemala. De esta forma la poderosa familia guatemalteca de los Aycinena terminó siendo propietaria de grandes haciendas en territorio de la Intendencia de San Salvador.

Para aliviar el problema de los exportadores las autoridades coloniales autorizaron el comercio con países que eran neutrales con respecto a los conflictos europeos, principalmente los Estados Unidos de América. Finalmente las alianzas cambiaron cuando en 1808 las tropas de Napoleón Bonaparte, emperador de Francia, invadieron España y entonces se permitió el comercio con Inglaterra a partir de ese año.

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Crisis política.

La crisis económica de Guatemala (entiéndase en aquel momento toda centroamérica), se debía en mayor medida a los problemas políticos de España. Estos se agravaron cuando Napoleón Bonaparte invadió España con sus tropas, envió al exilio al Rey Carlos IV y su hijo Fernando VII y colocó en el trono a su hermano José Bonaparte (a quien los españoles llamaban, Pepe Botella, según éstos por su afición al licor).

Los patriótas españoles se organizaron rápidamente, organizando Juntas Regionales, después una Junta Central con representantes de todas partes de España y luego de las colonias. De tal suerte que España tenía entonces dos gobiernos, el de Bonaparte y el de la Junta Central que gobernaba en nombre de Fernando VII.

En las colonias se buscaron diversas soluciones. En el Virreynato de Villa de La Plata (Argentina), Capitanía General de Venezuela, Virreynato de Nueva Granada (Colombia) y el Virreynato de Nueva España (México), se organizarón Juntas para gobernar en nombre del Rey. En la Capitanía General de Guatemala (Centroamérica) y el Virreynato del Perú las autoridades coloniales continuaron en control. Guatemala proclamó su lealtad a la Junta Central y siguió enviando "contribuciones patrióticas" (a partir de 1808 se enviaron a España más de 1 millón de pesos). Pero a cambio trataron de ejercer mayor influencia y exigieron representación en la Junta Central, buscaron disminuir el poder de las autoridades peninsulares a través de la actividad de los ayuntamientos.

La Junta Central convocó a elecciones para las Cortes Generales y cada parte del Reino de Guatemala envió un delegado a las mismas que se reunieron en Cádiz. El delegado de la Intendencia de San Salvador fue el Presbítero José Ignacio Avila, quien pidió se estableciera un obispado separado del de Guatemala.

Pero había patriotas que querían más autonomía. La Intendencia de San Salvador, que había acusado más estragos con la crisis económica, fue la primera en rebelarse de forma abierta en 1811.

Un grupo de criollos se empezó a reunir en San Salvador en la casa de los hermanos Aguilar (Nicolás, Vicente y Manuel). A esas reuniones de conspiración asistían también: José Matías Delgado, Bernardo y Manuel José Arce, Juan Manuel Rodríguez y Pedro Pablo Castillo.

Sin embargo el Capitán General, José de Bustamante tenía espías en todo el Reino que estaban enterados de la conspiración, por lo que el Capitán General sacó de San Salvador los fondos del Tesoro Real y del Consulado de Comercio. Los espías descubrieron la correspondencia que sostenían los hermanos Aguilar con los patriotas Nicaragüenses, lo que concluyó en el arresto de Don Manuel Aguilar en Guatemala.

El 04 de noviembre llegó el correo a San Salvador informando de la orden de arresto, lo que precipitó los acontecimientos. El día siguiente (05) era día de "cabildo ordinario" y la gente se congregó en la plaza mayor. La muchedumbre era tan hostil que el intendente, Don Antonio Gutiérrez y Ulloa, que se vió obligado a renunciar y Manuel José Arce proclamó "ya no hay rey, ni tributos, ni debe prestarse obediencia sino a los alcaldes".

Los habitantes de San Salvador fueron los primeros en la Capitanía General de Guatemala (Centroamérica) en pedir la independencia. Se eligió un nuevo ayuntamiento presidido por Don Bernardo Arce y se nombró al ministro contador como intendente interino. No obstante del deseo de mayor autonomía, todavía era difícil aceptar la idea de romper todos los lazos con España, por lo que el nuevo ayuntamiento juró gobernar en nombre del Rey Fernando VII, a quien se consideraba el legítimo Rey de España y no José Bonaparte.

Pero la situación todavía no era adecuada para un movimiento de independencia y no todos los partidos de la Intendencia apoyaron el movimiento. El movimiento del 05 de noviembre, prematuro y sin el apoyo de las otras partes del Reino, FRACASO.

Fuente: Ministerio de Educación, Historia de El Salvador, Tomo I, San Salvador,
           1994, 249 páginas, pag. 170-182.

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Reflexiones

El pasado 05 de noviembre del 2002, en el rotativo La Prensa Gráfica Don Pedro Antonio Escalante Arce escribió un artículo por demás interesante, en el cual se reflexiona acerca del significado de esta fecha para los salvadoreños, he aquí fragmentos del mismo:

"El Salvador fué un invento. También la mayoría de repúblicas hispanoamericanas... (aunque) algunas con el sello indeleble de los grandes estados precolombinos - verdadera tradición nacional - como México y Perú...

Pero El Salvador, no obstante un apasionante pasado, amaneció con un bagaje escaso de consistencia, tenue en su viabilidad, desgajado de su matriz histórica. Y sin embargo nos inventamos un país y seguimos adelante...

Monumento a la Independencia ubicado en la Plaza Libertad, inaugurado el 05 de noviembre de 1911Fue en 1911, cuando se celebró el centenario del levantamiento contra las autoridades españolas - e inauguramos la espléndida columna de la Independencia en el (entonces) Parque Dueñas - (hoy Plaza Libertad) y, que el motín de San Salvador del 5 de noviembre de 1811 fue elevado a la categoría de Primer Grito de Independencia.

Fue la confirmación de una identidad independentista y el complemento de la casi mitología morazanista y barrista del siglo XIX, con arcos de triunfo y oropeles para la consolidación de un nombre propio en el viejo sueño y ensueño unionista.

...Aunque íbamos en el mismo barco que toda Centroamérica, en San Salvador se palpitaba un resentimiento con la Ciudad de Guatemala, porque en (aquellos) momentos hay que referirse a ciudades y pueblos, no generalizar a provincias, ni mucho menos hablar de países...

Pero la realidad era la de subordinación en todos los órdenes y San Salvador una ciudad que esperaba mejor destino que el que teníamos, no obstante que nuestro añil le daba riqueza al reino. De ahí surgió la idea de un estado propio, que se materializaría en la Federación y se atrevería a caminar solo, como las demás intendencias del Istmo.

...El proceso de independencia sigue siendo motivo de estudio y análisis. Está lejos de estar todo dicho. Nuestros próceres no fueron seres perfectos, sino empecinados, a menudo erráticos y contradictorios, sujetos a compromisos con la parentela y los paisanos de poblaciones afectas a sus ideas.

Pero los próceres criollos y sus seguidores de todos los estratos están muy en alto en la Historia y en un merecido sitial de distinción y honra, porque tuvieron la valentía de inventarse un país y el aliento resuelto y decidido de persistir en el pequeño embrión de patria...

Todo comenzó UN 5 DE NOVIEMBRE DE 1811".

Fuente: Pedro Antonio Escalante Arce, "Un 5 de noviembre de 1811", artículo publicado en
            La Prensa Gráfica del 05 de noviembre del 2002, cultura@laprensa.com.sv.

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"José Matías Delgado estaba pidiendo un FODES"

Extracto de una Plática con Carlos Cañas Dinarte
Investigador Histórico.

Tomado de www.elfaro.net edición 13 al 19 de octubre del 2003.
Christian Guevara y José Luis Sanz/ Fotografías de Walter Sotomayor
cartas@elfaro.net.

En la semana ya indicada de octubre, el periódico digital El Faro.net, publicó una entrevista por demás interesante con uno de los pocos investigadores históricos con un prestigio ya ganado en este ámbito. De esa entrevista nos llamó sobremanera la atención su titulo: JOSE MATIAS DELGADO ESTABA PIDIENDO UN FODES y es que en el actual ambiente político que vive la nación es sumamente interesante ver como algunas situaciones de nuestro país se repiten una y otra vez a lo largo de la historia.

El periodista Christian Guevara inicia la entrevista con un breve perfil del célebre investigador...

<<Carlos Cañas Dinarte es casi un loco, un hombre de horario imposible, colono de bibliotecas y descubridor en pleno siglo XXI. Fue él quien dijo a los salvadoreños que la esposa del Dr. Nash, un famoso matemático y ganador del Premio Nobel, era salvadoreña, quien nos contó que había un bombardero llamado Sonsonate en la Segunda Guerra Mundial y que nunca firmamos la paz con Italia después del 45, quien reveló que había mujeres próceres y que la Oración a la Bandera es ilegal. Dice que Martínez está por descubrir, que d'Aubuissón necesita una biografía, que nuestra historia está hecha de mentiras…

En un país donde la amnesia parece ser una virtud y deformar el pasado una profesión, Cañas Dinarte está decidido a contar las cosas de otra manera. Con horas de conversación por delante, una cascada de quejas de todo y contra todos hace pensar que el mundo se va a acabar antes de que nos levantemos de la mesa, pero Carlos, todo sarcasmo, humor inmenso en un cuerpo hiperbólico como sus ansias de seguir sabiendo, se ríe y se confiesa optimista: "Me quejo para saber que todavía hay cosas por las que trabajar". Punto Literario es tan habitual para él como para El Faro. Cuando llegamos, ha buceado en la librería aprovechando sus sospechosos (hablan de cierre, alarma, ojalá sean solo rumores) descuentos astronómicos y se ha echado la poesía completa de Kavafis al bolsillo. "Es que la lectura es un vicio", cuenta, y sin prisa por comer arranca la plática.

Compré la poesía completa del griego Constantino Kavafis y la biografía de Lewis Carroll, el que escribió Alicia en el País de las Maravillas.

El segundo va más con tu estilo de historiador.

Sí, pero leo también mucha poesía. Y de este libro lo que me llamó la atención es que es una edición crítica: lleva notas, elementos biográficos del escritor… Es una forma diferente de presentar la obra. Me gusta porque te dice lo que el autor comía, lo que decía, quién era, dónde vivía, con quién se carteaba, a quién le dedicó el poema… y ahí ya entra la cuestión de la historia, del análisis del personaje.

¿Son importantes esos detalles?

Para mí lo son todo. Por ejemplo, alguien como García Márquez que dedica Cien Años de Soledad al Cocodrilo Sagrado... Bueno, yo me pregunto: ¿Quién es el Cocodrilo Sagrado? Ahí me detona la curiosidad, y la curiosidad es madre de las disciplinas. Para mí, la gran pregunta, en todo, es "¿por qué?".

De las grandes obras, ¿cuál es la dedicatoria que más te ha impactado?

Quizá sea ese del Cocodrilo Sagrado, porque me llevó a leer muchos libros sobre la biografía de García Márquez.

¿Y encontraste al cocodrilo?

Sí, era una persona muy relacionada con él. A menudo pensamos en los escritores a partir de nuestra realidad. Decimos: "Ah, García Márquez, el grande". Pero en aquella época él casi vivía abajo del puente.

Muchas veces he hablado con Rafael Lara Martínez sobre las dedicatorias que Roque Dalton ponía a sus poemas. Él también es un personaje a partir de las dedicatorias, porque uno no le dedica su trabajo al primer bolo que se encuentra en la cantina. Tiene que haber una vinculación importante e impactante para que te dediquen una obra. Las dedicatorias son parte de la esencia biográfica de una persona, y eso es importante, porque hay que reconstruir la biografía de la gente. Las personas no sólo somos la obra que escribimos. Somos un todo. La persona que visitamos, el periódico que compramos, la bebida que tomamos.

En El Salvador hemos dejado de lado todos esos detalles y nos quedamos en el "nació, murió y esto es lo que hizo". Eso demasiado elemental, demasiado esquemático, triste.

Para triste la vida de un historiador en El Salvador.

Al contrario. Éste es un terreno interesante porque queda por investigador casi todo, porque estamos aún en el caos primordial, el gran desorden al que hay que poner orden. Todo está por escribir.

Bueno, quizá sea muy absoluto, pero lo que se ha escrito no es un porcentaje significativo de lo que habría que escribir sobre la realidad salvadoreña y su historia. Acá hay siglos enteros de los cuales no sabemos nada: el siglo de la conquista española, los siglos XVII y XVIII, de los que no sabemos nada... Comenzamos a saber cosas a partir del XIX.

¿La amnesia es un mal salvadoreño o es endémico de Latinoamérica?

Nosotros llegamos tarde a los estudios históricos formales. Hemos sido el último país de América Latina en tener una carrera de historia, hace tres o cuatro años, y la historia sólo se puede escribir a partir de la recopilación de archivos y documentos...

Pero a menudo la historia de un país no la han escrito sus habitantes. Los mejores hispanistas son británicos...

Exactamente.

¿Por qué nadie de afuera prestó atención a El Salvador?

No es eso. Hubo gente que sí nos prestó interés y puso atención a la historia de El Salvador. Hay buenos estudios ingleses, norteamericanos y mexicanos. Una de las personas que más sabe de la anexión a México no es un salvadoreño, sino un mexicano que estuvo vinculado a la izquierda salvadoreña y que ahora es catedrático de historia en la UNAM.

Pero yo creo que ese interés choca con la facilidades que esta gente tenga para venir a investigar y hacer su trabajo. Curiosamente, quienes conocen mucho de la historia de El Salvador son los ticos, pero cuando vienen a trabajar a El Salvador se quejan, con razón, de que los archivos están desordenados, de que las bibliotecas son calurosas, de que no hay ni una mesa o una silla decente en la que posar el trasero...

No tenemos condiciones para hacer historia, porque no es posible consultarla. Y eso sí es causa de tristeza. Es triste hacer investigación, pero es hermoso tener un campo virgen.

¿No crees que es voluntario el desapego a la historia salvadoreña? Cuanto menos historia escrita haya, más fácil resulta deformarla.

Indudablemente.

Aquí hacemos y deshacemos con la historia con lo que nos da la gana.

Aquí se escribe la historia dependiendo de cómo la quieras conceptualizar. En El Salvador, la historia es un arma de defensa o de ataque...

Pero siempre un arma.

Sí. Aquí siempre es: "mis próceres se enfrentan a los comunistas, mis líderes revolucionarios se enfrentan a los oligarcas". Aquí la historia siempre se ha escrito con el hígado, con las entrañas, con el corazoncito, pero nunca se ha dado el ejercicio de darles elementos de objetividad. Yo no creo que haya una historia objetiva...

Como en el periodismo.

Es que todo depende de quién está detrás escribiendo. Todas las personas tienen un marco conceptual e ideológico desde el cual escriben. Pero hay que preguntarse qué tanto ese marco es más importante que lo que se va a narrar como historia. Ahí está el dilema.

¿Hay grandes embustes en la historia de El Salvador?

Bueno, todos los grandes temas de la historia salvadoreña.

Ja, ja, ja, que gran tranquilidad saber que por suerte sólo son los grandes temas de nuestra historia.

"Las peores son en la época de nuestra formación como nación. Por ejemplo, eso que de que José Matías Delgado tocó las campanas el 05 de noviembre de 1811 para dar el primer grito de independencia".

¿No fue él?

"Por supuesto que no, porque el tipo ni siquiera estaba en el país. Además le siguen llamando el primer grito de independencia".

¿Tampoco fue el primero?

"Si uno revisa la documentación de aquella época, te das cuenta que lo que buscaban era la autonomía municipal, nunca pensaron separarse de España".

Ja, ja. Ja. Estaban pidiendo un FODES.

¡¡¡Exacto!!! Era un FODES primario. Y también está el caso de Atlacatl, que fue una mala traducción de un abate francés de la época. El creyó que Atlacatl era el nombre del que gobernaba acá, pero es el nombre del cargo del regente, como que hubieras leído "alcalde lanzó una flecha…".

¿Y cómo se llamaba?

No hay ninguna documentación, no tenés nada. El mismo caso es el de Atonal, que acá lo repiten por todos lados. Supuestamente es el indio que deja clavado de un flechazo a Pedro de Alvarado en su caballo cuando viene a conquistar Cuscatlán. Pero es de lógica elemental saber que en una batalla de diez mil hombres no se pudo saber quién le disparó esa flecha...

Fue por el calibre de la flecha que lo descubrieron.

Ja, ja, ja... Sí, llegó el médico forense e hicieron un informe.

(La pasión por la historia de Carlos Cañas Dinarte es innegable. En esta parte de la conversación, su rostro, sus ojos, sus gestos, son un auténtico pergamino donde se puede leer el amor al pasado. Sin duda, Cañas actúa frente a la historia como actuaría un niño frente al escaparate de juguetes, como un amante frente a su Dulcinea, como Pelé frente a la pelota).

¿Saben, también siempre dicen que Gerardo Barrios fue el que introdujo el café, y hay documentos que muestran que para 1763, en las fiestas reales en homenaje a Carlos III, se les ofrece café y chocolate a las personas en Ahuachapán. ¿Entonces, cómo es que viene y lo introduce cien años después?

En ese tipo de cosas elementales hay que hacer mucho trabajo. Aquí se han escrito grandes cosas, biografías enteras de personajes, pero si uno la revisa no son biografías, son elogios, loas y sólo se ve la parte hermosa y gloriosa. Pero revisar los registros, los actos personales, no se ha hecho.>>

La entrevista resulta altamente impactante para todos aquellos que nos llamamos amantes de la historia nacional, sí desea Usted ver la totalidad de ella por favor visite el vínculo:

http://www.elfaro.net/secciones/Noticias/20031013/Platicas1_20031013.asp

Y no olvide la segunda parte en:

http://www.elfaro.net/secciones/Noticias/20031013/Platicas2_20031013.asp

Sí desea más información en este tema puede escribirnos a: comunidades@rree.gob.sv o a cpastrana@rree.gob.sv en la Dirección General de Atención a la Comunidad en el Exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores, o llamar a los teléfonos: (503) 231-1088 y 231-1364; Fax: (503) 231-1312.

Fuente: Christian Guevara y José Luis Sanz, "José Matías Delgado estaba pidiendo un FODES", artículo
            publicado en El Faro, edición del 13 al 19 de octubre del 2003, cartas@elfaro.net, www.elfaro.net.

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