
MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES
Dirección General de Atención a la Comunidad en el Exterior
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| ESPECIAL DE INDEPENDENCIA |
| MENSAJE DEL
SEÑOR PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA LICENCIADO FRANCISCO FLORES PLAZA LIBERTAD |
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He venido a este sitio, que conmemora la gesta más importe de nuestra patria y que nos legara un país independiente y en libertad. En diferentes circunstancias en mi vida, he venido acá como cualquier otro niño, a presenciar los actos solemnes de este día. Vine acá también, como candidato a reafirmar mi compromiso con el país, y mi funciones como Presidente, he venido también acá, a conmemorar ese día tan importante para nuestra patria.
En la naturaleza, todo es predictibilidad, simetría, el instinto es lo que guía a las especies; en cambio en el ser humano, todo es posibilidad, todo es apertura, todo es capacidad; y por lo tanto, en la conciencia de los niños es necesario, que la solemnidad de los ritos, sea el vehículo a través del cual los valores de una patria, impriman en la conciencia de los niños los valores que deben tener después como adultos, a eso vienen entonces los niños a este monumento. Los candidatos y los que aspiran a la función pública, vienen a este monumento a hacer de sus promesas partidarias, compromisos nacionales, y por eso es que muchos candidatos frente a esta plaza, reafirman su compromiso con el país. Y si esas son las razones por las cuales vienen los candidatos y vienen los niños, nosotros debemos preguntarnos, ¿A qué venimos el día de hoy? Este día, que depositamos una ofrenda floral, en el monumento que conmemora la vida y la gesta de aquellos hombres heroicos que nos legaron una nación libre e independiente, a este símbolo sagrado de la patria, nada podemos nosotros agregar. Lo que ellos hicieron, la historia lo recordará para siempre y nosotros no tenemos nada que agregarle o subrayarle a la gesta histórica que ellos hicieron. Lo justo es que todos nosotros, los que hemos jurado responsabilidad por la colectividad salvadoreña, vengamos este día a renovar nuestro compromiso con las tareas pendientes, con el objetivo final de crear un país más justo y más seguro, y un país más próspero. De estas tareas pendientes, dos son las más importantes. La primera se refiere, a la prosperidad del país, a la oportunidad que tengan todos los salvadoreños de superarse y de tener los recursos para darle a sus hijos, lo que todo salvadoreño honrado desea, la justa educación, salud y una oportunidad de futuro. En estas tareas, en esta tarea de la prosperidad de la nación, lo más importante es la integración centroamericana. Como países aislados, poco podemos esperar lograr, encerrados adentro del aislamiento de nuestra fronteras, son muy pocas las aspiraciones o las posibilidades que tengamos de futuro. En cambio, la voz centroamericana unida, si puede tener una voz en el mundo, y sí puede crearle a los centroamericanos una oportunidad para todos. En ese sentido es importante la conciencia centroamericana, que el problema de un centroamericano, es también, problema nuestro; que los gravísimos problemas económicos, por ejemplo, de Nicaragua, son problemas, también, nuestros; que los problemas de un hermano país, sean también, problemas nuestros. Porque sólo una Centroamérica unida puede, en las condiciones actuales del mundo, hacer su voz sentir y que su voz sea escuchada. Y también, solo en la apertura de las fronteras y en el concepto de la centroamericanidad podemos los centroamericanos salir adelante. El Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, por ejemplo, que representa la oportunidad económica de prosperidad más importante de la región, solo puede realizarse y concretarse con una conciencia centroamericana. La segunda tarea, también tan importante como la otra, es la creación de un país, más seguro y más justo. Esto requiere, un juez honrado y respetable, un policía efectivo, un marco legal acorde a nuestra realidad y una investigación seria que descubre el delito. Si bien es cierto que esta son responsabilidades institucionales, también es cierto que el liderazgo en un país tiene especial responsabilidad y cuando venimos a conmemorar a los próceres, debemos venir no solo a depositar una ofrenda floral, sino que a comprometernos con las tareas pendientes del país. Y aquí es donde usted, Presidente de la Asamblea Legislativa, Señor Ciro Cruz Zepeda, y usted Doctor Agustín García Calderón, y usted Señor Fiscal y Yo, tenemos especial responsabilidad en crear un país más seguro y más justo. Y los menciono con su nombre, porque sólo juntos lo podemos lograr, y los menciono con el peso de la responsabilidad que cae sobre nosotros, porque depende del liderazgo de una institución, de cómo se enrumba esa institución. Venimos, entonces, por diversas razones a este monumento. Pero principalmente venimos, porque debemos venir a reafirmar nuestra vocación por el país en la conciencia, que nada le agregamos de honor a estos hombres que nos heredaran una patria libre e independiente. Que lo único que hace sentido de nuestra presencia acá, es que nosotros renovemos nuestro compromiso con las tareas que quedan por delante. Inicié mis palabras, hablando sobre los niños, y mencionando que estos actos, con su solemnidad, con todos los elementos que tienen como propósito imprimir en la conciencia de nuestros jóvenes y en nuestros niños, los conceptos cívicos, permítanme volver a ellos, para final este discurso que tiene como ellos, el corazón del mismo, ya que ellos son no tanto el futuro de nuestro país, como su presente real. El Salvador y Centroamérica celebran hoy un año más de libertad, un año más en que conmemoramos la gloriosa gesta independencista de nuestros próceres, y revaloramos los símbolos de nuestra identidad, un año más para reconocer el peso de una herencia histórica, que nos responsabiliza con el presente, pero que al mismo tiempo nos obliga a reflexionar sobre el rumbo que estamos dando a nuestros pasos. Por eso cada año, reconocemos que la libertad, no es un fin, sino un principio, el desarrollo de nuestra región está ligado a la libertad que tenemos, para decidir que haremos con nuestras capacidades, qué aprenderemos de nuestros errores y cuál será por la combinación de estos, la razón y el futuro de nuestro destino. Por sí misma, la libertad no nos hace felices a los seres humanos, pero es la condición indispensable que nos permite ir a buscar esa felicidad, tomar malas decisiones forma parte del riesgo que como naciones democráticas, asumimos cada día, pero lo que nunca debemos dejar que nos arrebate, es el derecho a tomar nuestras propias decisiones. La opción de la libertad, es también la opción de la responsabilidad, no se puede invocar la libertad para justificar el crimen, para predicar la intolerancia o para propagar la incertidumbre. Solo nos convertimos en genuinos defensores de la libertad, cuando asumimos la responsabilidad de nuestros actos; es decir, cuando el ejercicio de nuestra libertad no daña y no restringe la libertad de nadie. Nadie puede ser irresponsablemente libre, todos estamos llamados a entender, que el derecho a decidir se gana cada día, respetando las decisiones de los demás y asumiendo las consecuencias de las decisiones propias. Para algunos, la palabra libertad tiene sentido en la medida en que les permite ignorar sus compromisos, y les autoriza exigir esos compromisos a los demás. Ese concepto de libertad, no fue el que nos legaron nuestros próceres y no es ciertamente, el concepto que las futuras generaciones de salvadoreños merecen aprender. A ellos, a los jóvenes, debemos estimularles a vivir su libertad a plenitud, enseñándoles a respetar para ser respetados, a decidir para ser responsables y a responsabilizarse para seguir siendo libres. A nuestros jóvenes debemos invitarlos a tomar muy en cuenta que el país en el que hoy viven, no siempre fue así. Tenemos que hablarle del Padre Delgado, que arriesgó sus bienes y su vida, para darnos el derecho a elegir nuestro destino. Tenemos que hablarles de José Simeón Cañas, que pidió la liberación de los esclavos centroamericanos, adelantándose medio siglo a Abraham Lincoln. Debemos a enseñarles a admirar la determinación patriótica de María De Los Angeles Miranda, la heroína de Sensuntepeque, que fue capturada por proclamar la libertad y murió azotada en la plaza central de San Vicente. Debemos animarlos a conocer los hechos, los datos, la biografía de Francisco Morazán, el mártir de la unión centroamericana, que legó sus restos mortales a El Salvador, por haber sido aquí donde encontró a los más valientes defensores de sus ideales. A los jóvenes, a los que recibirán una patria libre, debemos enseñarles a defender esa libertad, debemos inculcarles el amor por esta tierra que les vio nacer e invitarles a hacerla grande, no en territorio, sino en optimismo y oportunidades de superación. A ellos, tenemos que demostrarle con nuestro ejemplo, que en la vida no es importante cuánto tenemos, cuánto sabemos y en qué cosas sabemos, sino qué tan felices somos con lo que tenemos, cómo aplicamos lo que sabemos y qué tanto practicamos lo que decimos creer. Este día estamos de fiesta, porque la Patria Libre, cumple 181 años; pero la libertad es una condición que los salvadoreños debemos celebrar todos los días, trabajando con ahínco, formándonos como ciudadanos, queriendo siempre lo mejor para nuestro país. Sí así lo hacemos, sí a nuestra condición de hombres libres, unimos el reconocimiento de los deberes que tenemos con El Salvador, 181 años no habrán pasado en vano y serán el principio de nuestra historia y este día no será únicamente un acto formal en el que venimos a depositar una ofrenda floral, sino que significará el renovado compromiso con las tareas pendientes que tiene nuestra patria. Muchísimas gracias. |
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| Fuentes: William Hernandez, Secretaría de Comunicaciones de la Presidencia y Graciela Fuentes, DGACE |
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