11 años de la firma de la Paz.

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16 DE ENERO. DIA DE LA PAZ Página de Inicio

16 DE ENERO DEL 2003
A 11 AÑOS DE LA FIRMA DE LOS ACUERDOS DE PAZ

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Descargue el MP3 del Himno Nacional versión cantada cortesía del sitio fas.gob.sv

"Que el significado de estos Acuerdos definitivos es una ratificación de la vocación pacifista y laboriosa del pueblo salvadoreño y entraña el fin de una época de dolor y sufrimiento, por lo que la fecha antes referida es el comienzo de una nueva era de paz y democracia, dentro del marco que la Constitución de la República señala."
(Tercer considerando del Decreto Legislativo No. 139 de fecha 10 de enero de 1992)

1. Introducción.
2. Discurso del Presidente Flores en ocasión del 11o. Aniversario de los Acuerdos de Paz.
3. Texto del Decreto Legislativo No. 139 de fecha 10 de enero de 1992.
4. Agradecimientos.

 


Introducción

“DIA DE LA PAZ”

A mediados de los años 70's se vislumbraba una agitación social muy importante de muchos años de incubación y en crecimiento, la cual estalló definitivamente en 1980 después del golpe cívico-militar que en 1979 derrocara el Gobierno del General Carlos Humberto Romero.

Lo que sucedió después... todos los salvadoreños lo conocemos de sobra, pero fue un 16 de enero de 1992, cuando en el Castillo de Chapultepec de la Ciudad de México se firmaron los Acuerdos de Paz que dieron punto final al conflicto armado.

Les invitamos a hacer un recorrido por este sitio especial elaborado para Ustedes, Comunidad Salvadoreña en el Exterior, ¡¡¡FELICIDADES!!!

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Mensaje del Presidente Flores.

 

MENSAJE DEL SEÑOR PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA
Licenciado FRANCISCO FLORES

XI Aniversario de la Firma de los Acuerdos de Paz

Puente Quebrada Seca, San Vicente. Jueves 16 de enero / 2003

Hoy terminamos de construir, el último puente que nos dejará el conflicto armado. Y este lugar nos trae duros recuerdos, pues aquí, durante los años de la guerra, se libraron cruentos combates, y el país se sumió en un profundo ciclo de violencia.

A once años de esa fecha, probablemente el señor diputado del FMLN, y el señor Salvador Samayoa, estaban de este lado. Y probablemente Campos y Gutiérrez, estaban de este lado. Y todos los salvadoreños estabamos sumergidos en vilo, viendo ese conflicto y sumergidos en esos problemas.

Y hoy, tanto el General Campos, como el General Gutiérrez, como el diputado del FMLN,  como el licenciado Salvador Samayoa, renovador, ja, ja, ja... Y hoy..., los cuatro están aquí en presencia del Doctor David Escobar Galindo, que tanto trabajó por los Acuerdos de Paz, y con quien El Salvador tiene una deuda, por sus esfuerzos.

Cuántas cosas han pasado de ese tiempo para acá, en el cual los salvadoreños tocamos fondo por decirlo así. Y sumergidos en ese época oscura de tanta violencia y desesperación para el país, nos decidimos a soñar en un nuevo país.

Y nos atrevimos a concebir un país, que tuviera un esquema de libertad incluyente, donde los medios de comunicación y todas las personas, pudieran hacer el uso libre de la expresión. Donde nuestra democracia le permitiera a todas las expresiones políticas, manifestarse. Donde tuviéramos un sistema económico basado en libertades.

Que le permitiera a todos los salvadoreños, prosperar. Que le permitiera salirse al país, de esa imagen de violencia, ganar prestigio y respeto en la comunidad internacional. 

A escasos once años de los Acuerdos de Paz, todas esas metas, las hemos logrado.

Falta mucho por hacer ciertamente. Y ciertamente tenemos, que volver a ver a este puente, para no cometer los errores que cometimos en el pasado.

La guerra pudo haberse evitado. La guerra fue el producto de creer que la violencia era la forma de cambiar al país, y que también era la forma de no cambiar el país. Eso lo pudimos haber evitado.

Y jamás en mis palabras encontrarán, una acusación a uno u otro bando. Los culpables de la guerra fuimos todos, los que se involucraron en la violencia, como los que nos quedamos afuera viéndolas, todos tuvimos culpa en la guerra.

Pero también todos tuvimos mérito en resolverla, y ese es el capital espiritual del nuevo El Salvador.

Por lo tanto debemos volver a ver a este puente, que una vez fue un lugar, en donde osamos partir al país, como lo que es hoy, un lugar en donde nos unimos todos los salvadoreños.

Salvadoreños de todos los signos, salvadoreños de todas las creencias, salvadoreños de todos los enfoques y visiones, hoy transitaremos por este puente, construyendo un nuevo país.

Para los vicentinos, que alguna vez tuvieron que acostumbrarse a las escenas de violencia, hoy estas son, sólo un terrible recuerdo...

Hoy estamos inaugurando un puente que simboliza, la reconstrucción que como nación ha tenido El Salvador, desde aquellos duros años.

La lección de la guerra, sin embargo, sigue estando presente en esta zona, y en las vidas de todos los que sufrimos sus consecuencias.

Hoy sabemos que ninguna idea que se considere beneficiosa para el país, puede poner en riesgo al mismo país, y el bienestar de sus habitantes.

Hoy sabemos que no es con la violencia, que conseguiremos hacernos escuchar.

El recuerdo de la guerra debe enseñarnos, a definir nuestras prioridades para el futuro. Debemos apostarle a esa unidad de voluntades, que puso fin al conflicto, dándole a las nuevas generaciones, la posibilidad, de tomar su destino en sus manos.

Porque eso fue precisamente, lo que hicimos los salvadoreños el 16 de enero de 1992. Ese día decidimos que la violencia y el odio, no podían arrebatarnos de las manos, las riendas de nuestras vidas.

Entonces dejamos a un lado las armas, y empuñamos las herramientas que nos han permitido reconstruir el país y hacerlo productivo.

Ese ejemplo de determinación es el que debemos inculcar, ahora a las nuevas generaciones.

Durante la guerra, los niños y jóvenes de entonces, iban a la escuela en medio de los tiroteos, estudiar era un riesgo. Además, no existían garantías de que el esfuerzo estudiantil se vería recompensado. Las esperanzas estaban limitadas por la amenaza permanente de la violencia.

Los jóvenes no podían pensar en su porvenir con claridad. El temor era el pan de cada día. Sobrevivir, era la vida de los salvadoreños en aquellos años.

Hoy la paz permite a San Vicente una juventud, que sólo ve enemigos en los vicios y la ociosidad, una juventud que ya sólo se siente amenazada por los límites que pueda imponerle su propia voluntad.

A esa juventud es a la que debemos heredar la lección de la guerra, para que permanezca la paz.

Así como fuimos los salvadoreños los que hicimos la diferencia entre la intolerancia y la reconciliación, así debemos enseñarles a nuestros jóvenes, que lo que hace la diferencia entre ellos, es el deseo individual que tengan de aprender y trabajar,  y convertirse en ciudadanos mejores.

Este puente totalmente reconstruido, es el símbolo del país que ni siquiera la guerra pudo detener, este puente representa la concreción del país que los salvadoreños soñamos en 1992.

Hoy debemos estimular a las nuevas generaciones, a soñar un país que quieren, y debemos darles las oportunidades que necesitan para alcanzar ese sueño. Nosotros sabemos que es posible, este puente lo demuestra.

Muchísimas gracias.

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Decreto que declara el 16 de enero de 1992, DIA DE LA PAZ.

DECRETO No. 139

LA ASAMBLEA LEGISLATIVA DE LA REPUBLICA DE EL SALVADOR.

CONSIDERANDO:

I. Que el proceso de paz, cuyo logro ha sido uno de los más caros anhelos del pueblo salvadoreño, ha llegado a la suscripción de importantes acuerdos, mediante la gestión del Secretario General de las Naciones Unidas, países amigos y la buena voluntad de las partes involucradas, a lo cual debe sumarse el aporte de los partidos políticos representados en esta Asamblea Legislativa, quienes tomaron la decisión de ratificar las reformas constitucionales, como un aporte a la nueva etapa histórica, encaminada a la reconciliación del pueblo salvadoreño;

II. Que dentro de dichos Acuerdos se ha establecido una calendarización de actividades, dentro de la que se destaca la firma de acuerdos definitivos para el logro de la paz, programados para el 16 del corriente mes de enero, en la ciudad de México, Distrito Federal;

III. Que el significado de estos Acuerdos definitivos es una ratificación de la vocación pacifista y laboriosa del pueblo salvadoreño y entraña el fin de una época de dolor y sufrimiento, por lo que la fecha antes referida es el comienzo de una nueva era de paz y democracia, dentro del marco que la Constitución de la República señala;

IV. Que a fin de perpetuar el significado de tan memorable fecha es procedente incluirla en el calendario cívico de nuestra Patria y declarar el 16 de Enero del corriente año "DIA DE LA PAZ", y en consecuencia establecerlo como fiesta nacional;

POR TANTO.

en uso de sus facultades constitucionales, a propuesta de los Secretarios Generales de los partidos políticos representados en esta Asamblea Legislativa, y a iniciativa del Diputado Luis Roberto Angulo Samayoa.

DECRETA

Art. 1. Declárase el 16 de enero del corriente año "DIA DE LA PAZ", en conmemoración a la firma de los acuerdos definitivos para el logro de la paz, que significan la ratificación de la vocación pacifista del pueblo salvadoreño.

Art. 2. Establécese asimismo esa fecha fiesta nacional y los empleados públicos, municipales y privados gozarán de asueto remunerado.

Art. 3. El presente Decreto entrará en vigencia desde el día de su publicación en el Diario Oficial.

DADO EN EL SALON AZUL DEL PALACIO LEGISLATIVO: San Salvador, a los diez días del mes de Enero de mil novecientos noventa y dos.

Fuente: Diario Oficial No. 7. Tomo 314, Decreto Legislativo No. 139 de fecha 10 de enero de 1992.

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Agradecimientos.

Para hacer posible esta publicación deseamos externar nuestros agradecimientos a los siguientes funcionarios:

Lic. Olinda Estela Gómez, Encargada de la Biblioteca "Dr. José Gustavo Guerrero" del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Lic. William Hernández, Secretaría de Comunicaciones de la Presidencia de la República.

 

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