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06 de Agosto una Fiesta Cívica.
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Tomado del Semanario Católico ORIENTACION, del 04 de agosto del
2002
Por: Monseñor Jesús Delgado AcevedoIntroducción
Quiero contribuir con esta pequeña nota de historia, a
clarificar dos puntos. El primero tiene que ver con la fiesta del 06 de agosto; el
segundo, con la procesión del 5 de agosto.
Fecha tradicional de las fiestas en honor al Divino
Salvador
Tradicionalmente la fecha de las fiestas de San Salvador, ha
sido el 06 de agosto. Pregunta: ¿ fue siempre así?
De acuerdo al cronista de EL CATOLICO (diario escrito religioso del
siglo XVII): "Esta capital (San Salvador) ha celebrado (sus fiestas patronales)
trescientas cincuenta y tres veces, desde aquel 06 de agosto en que nació entre el fragor
de los combates y el triunfo de la civilización... (Año II, Tomo II, No. 62,
del 06 de agosto del 1882, pág 65). Esta afirmación conlleva implícitamente dos
señalamientos: en primer lugar, que la fiesta de San Salvador fue al principio una fiesta
cívica y, dos, que siempre se celebró el 06 de agosto.
El cronista de EL CATOLICO se basa, probablemente, en la
noticia que da el Fraile Francisco Vásquez, en su Crónica de la provincia del Santísimo
Nombre de Jesús de Guatemala (C.II cap. 12): noticia que Juarros asume y elabora a su
modo, así: El 06 de agosto de 1526, día en que la Iglesia celebra la
Transfiguración del Señor y por esta misma razón se dedicó la Iglesia Parroquial; (a
El) Salvador y se hacía la reseña de este triunfo, sacando el real pendón la víspera y
día de dicha fiesta, por las calles principales, con lucido acompañamiento de
caballeros". (COMPENDIO DE LA HISTORIA DEL REINO DE GUATEMALA. Talleres Piedra
Santa, Guatemala, 1981, pág. 262). De acuerdo a esta versión, no se lleva imagen alguna
del Divino Salvador, sino un pendón real.
Juarros pone como testigo de esta noticia a Jorge De Alvarado,
Hermano de Don Pedro De Alvarado, que fue Gobernador y Capitán General de Guatemala en
1527. Cuando Juarros escribe su libro, hace el comentario siguiente: Mas esta
pomposa ceremonia se ha trasladado a la pascua de Navidad en atención a que el expresado
día 06 de Agosto están en sus haciendas casi todos los de vecinos de esta ciudad y es
tiempo de lluvias en estos países (ibid)
No se equivoca Juarros cuando asigna el nombre de San
Salvador a la memoria de la batalla que Don Pedro ganó a los indios cuscatlecos.
Porque, de acuerdo a Fray Francisco Ximenez, en su HISTORIA DE LA PROVINCIA DE SAN VICENTE
(Vol. I, Pág. 492), el nombre de San Salvador, no vino de la idea de Don Diego De
Holguín sino de Don Pedro De Alvarado. Efectivamente, Don Pedro De Alvarado habría
interpretado que el señor le salvó de una muerte casi segura en la batalla de
Cuscatlán. Ahora bien, para este hecho y para esta fecha había un precedente, que es la
victoria de los cristianos sobre los musulmanes en Lepanto, un 06 de agosto de 1456;
victoria que dio pié a que el Papa Calixto III dedicara el 06 de agosto a conmemorar la
fiesta de la Transfiguración, autorizando a que se invocara en ese día al Señor Jesús
como el Salvador, invocación que está reservada, según la liturgia católica, al tiempo
de Navidad. (Jesús Delgado. SUCESOS DE LA HISTORIA DE EL SALVADOR Tomo 1 pág.
26 a 31).
También el Dr. Alberto Luna suscribe al origen de la
fiesta del 06 de agosto al recuerdo de la victoria de Alvarado en Cuscatlán. Este autor
escribe: Hubo otra ceremonia más celebre y famosa todavía por la antigua y
solemne: el paseo del estandarte real, que tuvo lugar por primera vez en la Villa de San
Salvador, en el año de 1525, siendo alcalde a la sazón, Don José De Luna, en
reposición de Don Diego De Holguín (En: LA QUINCENA revista de ciencias,
Letras y Artes. Año III, Tomo III, No 33, San Salvador, El Salvador, del 1 de agosto de
1904, pág. 82).
Como hemos apuntado anteriormente, Juarros afirma que la
festividad del 06 de agosto se trasladó más de alguna vez a la fecha de las fiestas de
la Navidad. Efectivamente, de acuerdo a los apuntes de la visita pastoral que el obispo
Cayetano Francos y Monrroy practicó en San Salvador, en 1803, registrada en el Archivo
del Arzobispado de Guatemala (T564 VP. Tomo 38, Folio 33), la Cofradía de San Salvador
había cambiado la fiesta del 06 de agosto trasladándola a enero.
Sabemos además que el (Capitán) General (Gerardo) Barrios
hizo lo mismo, por decreto de octubre de 1861, según crónica recogida por Miguel Ángel
García: Por decreto de 25 de octubre del 1861 se transfirió al 25 de diciembre
de cada año la función solemne consagrada en esta capital al Divino Salvador del Mundo,
la cual siempre se había efectuado el 6 de agosto, es decir, en lo más rigurosa de la
estación de lluvias. Al final de la misma nota, el cronista citado por
García, escribe: Los preparativos...hacen presagiar que la concurrencia a esta
capital será numerosa en el mes entrante, y que los comerciantes podrán hacer negocios
lucrativos, que irán entablando la feria, que tuvo en mira también el Gobierno al
transferir a la Pascua la fiesta titular de esta población (DICCIONARIO
HISTORICO ENCICLOPÉDICO DE LA REPUBLICA DE EL SALVADOR, Tomo II, página 97).
A pesar del decreto del Gobierno de la República
cambiando la fecha de las fiestas patronales, el pueblo mantiene firme su tradicional
fiesta religiosa, el día 06 de agosto: Va a comenzar la función
solemne que bajo el título del Divino Salvador acostumbran hacer anualmente los hijos de
esta capital, y los Mayordomos que suscriben se ocupan con empeño en corresponder a los
deseos del pueblo que hizo su elección...(id. Pág.85). El comentario de un
cronista a esta decisión del pueblo es elocuente: Las personas que nunca han
asistido a esta celebridad y la ven por la primera vez, se preguntan con razón, ¿es
religiosa?, ¿es de las primeras clases de la sociedad?, ¿es sólo de las últimas? ¿Es
de los San Salvadoreños puramente o de todos los hijos de la República? Razón tienen
para proponer estar cuestiones en presencia de tan variados regocijos y de tan
heterogéneas diversiones como en estos días se presentan. Nosotros decimos que
la fiesta de El Salvador es única, es nacional y local a un mismo tiempo:
pertenece a todas las clases y a todas las jerarquías, al San Salvadoreño y al vecino de
San Miguel o de otra ciudad, al rico y al pobre, al comerciante y al hacendado, al militar
y al paisano, al gremio de hombres de letras y al rudo jornalero: todos dicen en cualquier
parte que estén, vamos a la función de nuestro salvador: cada uno trae su ofrenda según
sus facultades, y nadie viene con el interés de negociar como se va ha una feria(id.
Pág. 89)
De
estas crónicas se ve claro que mientras la fiesta del 6 de agosto siempre tuvo un sabor
popular, trasladadas a diciembre, son las autoridades cívicas y militares las que más
descuellan para darle realce.
No tardó mucho tiempo para que la fecha de la fiesta patronal
de San Salvador volviera oficialmente, de nuevo, al mes de agosto tradicional. El cronista
escribe, en agosto de 1864 lo siguiente: "No es extraño que hoy la fiesta se
haya celebrado con tanta animación y entusiasmo, después de algunos años de haber
omitido en este tiempo trasladándola al mes de diciembre: medida que sólo tuvo por
objeto obsequiar los deseos de unos pocos, acreditando con esto, los que tal cosa hizo, su
falta de tacto político aún en las cosas más triviales. Esa disposición contrariaba la
costumbre muy antigua de los salvadoreños, y no se tuvo en cuenta que las tradiciones
seculares de los pueblos no pueden contrariarse bruscamente sin producir un descontento
general (id. Pág. 125)
El Dr. Alberto Luna, en el antes citado artículo, tiene razón
cuando escribe: No debemos formarnos de ellas (se refiera a las fiestas del 06
de agosto), en aquellos tiempos, la idea que tenemos hoy de las brillantes y pomposas con
que el pueblo salvadoreño solemniza su fiesta en la actualidad. No tenían de fiesta más
que el nombre. Cantadas las vísperas, celebrada la misa del santo patrón, y arrinconada
en la Sala de Armas la insignia de la Majestad Real, después de haberla dado su paseo por
las calles, todo el mundo volvía a sus hogares (art. C. Pág 82)
Con el tiempo hemos constatado que la fiesta se vuelve
enteramente religiosa. Es posible que nuestra investigación sobre el origen, sentido y
valor de la procesión del 05 de agosto que hoy, popularmente se le conoce como la
bajada, arroje luz sobre el cómo y por qué cambió esta manifestación pública de
sentido meramente cívico por una expresión más religiosa, ganando así en popularidad. |
| Fuente: Don Rafael Flores, Archivo Histórico del Arzobispado
de San Salvador. |
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Procesión "LA BAJADA".
Orígen de su nombre.
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| La procesión del 5 de agosto Monseñor Delgado nos continúa ilustrando...
Muchas personas al hablar de La Bajada, piensan en
la forma que últimamente ha adquirido esta expresión popular de la devoción
salvadoreña a su patrono. Me refiero específicamente a la procesión del 05 de agosto,
cuya escena de la Transfiguración se representa, de algunas décadas hasta ahora, como
una bajada de la imagen del Divino Salvador vestida de rojo o morado, dentro de un tubo
hermosamente engalanado, para luego subir y aparecer radiante, vestido de blanco, ante el
entusiasmo devoto de la gente.
Al leer algunas crónicas de esta procesión, a lo largo de los
años, nos damos cuenta que poco aparece la insistencia sobre la bajada, y que
más se insiste en calificar de un modo u otro el misterio de la Transfiguración
que se escenifica. Finalmente, nos damos cuenta que la idea actual que el pueblo tiene de
la bajada, está muy lejos de lo que pensaron los iniciadores de esta
procesión.
Las crónicas que recoge el Diccionario de García, a lo largo
de los años, sobre las fiestas en honor al Divino Salvador, hablan siempre de
función para calificar el conjunto de actos que conforman la fiesta patronal.
En la crónica de la fiesta de 1859, por ejemplo, leemos: La concurrencia este
año ha sido mayor que la que en años anteriores habíamos visto, así como la función
en todas sus partes es quizá la más espléndida que se ha celebrado de algunos años a
esta parte(id. Pág. 35).
Refiriéndose más directamente a la procesión del 05 de
agosto, en la crónica del 13 de agosto de 1852 se habla de simulacro para
describir la escena de la Transfiguración: No nos es posible dar una idea de lo
que fue la tarde del día 05, cuando apareció en la plaza mayor la imagen del Salvador
colocada en la cumbre de un hermoso Monte Tabor y se verificó en presencia de un pueblo
inmenso el edificante simulacro de la misteriosa Transfiguración (Id Tomo III.
No. 59, Pág. 1).
Representación
es el vocablo que se usa en la Crónica del 08 de agosto de 1876, para calificar el
misterio de la Transfiguración: Más de diez mil personas aguardaban con
impaciente entusiasmo la presencia del Tabor ficticio para contemplar la representación
de la gloriosa Transfiguración del Señor(Id. Tomo 1 No. 64. Pág 1) Mismo
lenguaje en una crónica escrita el 8 de agosto de 1877 (Id. Tomo 3 No. 178 pág. 2).
Resulta interesante la lectura In extenso de la
crónica del 06 de agosto de 1882. Aquí, el acto de la transfiguración es calificado de
descubrimiento. Después que el cronista hace una relación general de las
fiestas y describe la hermosura de la imagen del Divino Salvador, pasa a escribir lo
siguiente: Esta imagen es paseada el 05 de agosto sobre el carro triunfal
rodeado de todo el pueblo. El genio de los salvadoreños la coloca en diversas posiciones
sobre ese carro: pero todas son un emblema de las influencias del Divino Salvador. Una vez
lo hace aparecer del cáliz; de una azucena que se abre para manifestar la fragancia de
sus virtudes; otra vez, la coloca sobre una esfera que gira a sus pies para significar su
soberanía universal;...una vez la hace aparecer del centro de una nube, para expresar su
divinidad; otra vez, lo pone sobre un Tabor, para ofrecerle su fe y su piedad. Pero
siempre el descubrimiento del Salvador se hace al llegar a la plaza (Id. Año
II tomo II No. 62 pág. 65).
La descripción del carro, en las crónicas de todos los años,
dan a entender que la carroza lleva una imagen del Divino Salvador, primero vestida de
morado, colocada a un nivel inferior, visible a los ojos del público, desde que empieza
la procesión. Al llegar a la plaza central, toma su tiempo cambiar la túnica morada con
que viene vestida la imagen, por una blanca. Este acto se hace a ocultas de la mirada del
público. Momentos después, aparece la imagen vestida de nieve, ascendiendo a un nivel
superior, para impresionar a la gente que espera, impaciente y fervorosa, ese momento.
Ilustremos lo que hemos dicho en el párrafo anterior con las
crónicas del 06 de agosto de 1847 de la GACETA DEL SALVADOR: Así fue conducido
el carro por más de cien hombres en medio de una numerosísima procesión, y al llegar a
la plaza una nube cubrió simultáneamente al Salvador que aún estaba de túnica morada,
y otra nube abriéndose lo descubrió presentándolo el numeroso pueblo resplandeciente
vestido de lana blanca exquisita en la cima del alto monte y en aptitud de elevarse hasta
los cielos (o.c. Tomo I No. 21 de 13 de agosto de 1847). Y a propósito de la
procesión del 05 de agosto de 1883, el cronista escribe: Este año, el carro
fue un hermoso cáliz rodeado de varias alegorías, del centro de cuya copa apreció
elevarse el Divino Salvador, al llegar a la primera esquina de la plaza (id.
Año III Tomo III serie X No. 115 pág. 247).
Idéntica es la descripción que nos ofrece la crónica que
anuncia la procesión del 05 de agosto en 1892: A las cinco de la tarde
aparecerá en la Plaza de Armas el espléndido y lujoso carro llevando la Sagrada Imagen
que ascenderá grandiosa y mostrará a la vista absorta de la multitud, entre el humo del
incienso y de los cirios y al son de graves y mística melodías (Id. Año XII
Tomo XII Serie XLV No. 529 del 31 de julio de 1892).
Hasta inmediaciones del (año) 1900, las crónicas que hemos
tenido a disposición no hablan de la bajada", con excepción de una, de 1880,
que nos brinda el Diario oficial No. 183, del 05 de agosto del 1880 y que dice así: Hoy
es el acto más lucido de esta fiesta popular, la Bajada del Salvador del Mundo
desde el Calvario y su transfiguración en el Tabor (en, Miguel Ángel García
DICCIONARIO, Tomo III, Homenaje a San Salvador, Imprenta Nacional, 1958, pág 7).
Esta noticia merece toda nuestra atención.
Primero se habla de fiesta popular. Es decir que no
está organizada por el el clero sino por el pueblo. Ahora bien, para 1880 ya había en
San Salvador una Cofradía dedicada al Salvador, que antes se llamó Cofradía de la
Transfiguración (ver, Jesús Delgado o.c. Pág 30). Son ellos quienes organizan para ese
tiempo y desde 1787, la famosa procesión del 05 de agosto.
Luego, se habla de la imagen del Salvador del
Mundo. El Dr. Luna relata: En el año 1777, el maestro García, llevado en
su celo ardiente por las manifestaciones externas del culto cristiano, y cumpliendo un
voto hecho en momentos de suprema angustia, esculpió y pinto estatua del Salvador que el
pueblo venera y coloca en el carro el día de su Transfiguración. Desde entonces, el
maestro Silvestre, con entusiasmo altamente laudable, se echó encima la devoción de
hacerle al Santo patrón su fiesta todos los años, con novenario y jubileo; noble tarea
que siempre llevó a cabo con buena voluntad hasta su muerte, que ocurrió el año de
1807 (art. C. Pág 82 83).
El texto continúa diciendo que hay una bajada...desde
el Calvario. Esta frase es clave para el propósito de nuestra pequeña
investigación. Si la conectamos con la frase que sigue adquiere todo su sentido
y su transfiguración en el Tabor.
Habida cuenta de que las Cofradías centraban su devoción en
los misterios de la pasión de Cristo Jesús. Habida cuenta también que la Cofradía del
Salvador decidió traer la imagen en procesión precisamente desde la Iglesia del
Calvario, y que la imagen venía vestida de morado, todo deja entender que la
bajada conlleva la idea del momento en que los discípulos de Jesús bajaron
el cuerpo de Jesús de la cruz que estaba en el Gólgota o Calvario, el mismo que,
colocado en el sepulcro, resucitó al tercer día. Y como en la explicación del evangelio
de la Transfiguración se nos dice que este misterio es anticipo de la resurrección de
Jesús, tenemos entonces claro el pensamiento religioso de los que tuvieron idearon esta
procesión, es decir, representar el descenso de Jesús en el sepulcro y su resurrección
al tercer día.
CONCLUSIÓN
Para dar por cerrada momentáneamente, esta pequeña
investigación, he aquí unos puntos que parecen interesantes.
- En un principio la fiesta del 06 de agosto fue cívica,
conmemorativa de la victoria de Don Pedro De Alvarado sobre los indios cuscatlecos. Como
era de esperarse, la fiesta tenía la misa como un punto religioso.
- Cuando, en 1787, existe en San Salvador una Cofradía de la
Transfiguración que luego se llamó del Divino Salvador, entonces la fiesta se vuelve
patronal, en honor al Divino Salvador. Damos razón al Dr. Luna cuando escribe: El
Carácter cívico-religioso que las fiestas de El Salvador presentan hoy, se empezó a
manifestar a fines del siglo XVIII ( art. C. Pág. 82). El carácter popular
religioso coincide con la existencia de una Cofradía del Salvador, en San Salvador.
- A esta procesión se le llamó BAJADA porque servía
para representar el descenso de Jesús de la Cruz que se encontraba en el Gólgota o
Calvario, para ponerlo en el sepulcro, de donde resucitó al tercer día.
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| Fuentes:
Diario Oficial N°90, Tomo 223, 20-mayo-1969. |
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Nota curiosa sobre la carroza de la
procesión del 05 de agosto.
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| ¿LA
HISTORIA SE REPITE? En la justificación de un
decreto que el Obispo de la diócesis emite, el 31 de mayo de 1897, el Vicario General y
Párroco de Catedral, Monseñor Roque Orellana, escribe: "Se ha venido observando
desde que una tupida red de alambres cubre nuestras calles que ya no es posible hacer la
procesión del Divino Salvador, del día 05 de Agosto, en el carro que antes se había
acostumbrado. Los Señores Mayordomos han apelado al recurso de disminuir las dimensiones
del carro, ya que no les era permitido cortar dichos alambres, poniendo a
los lados hombres con horquetas que fueran levantándolos y desviándolos a cada paso,
pero el mal se aumentó, porque al inconveniente indicado ha habido que agregar el
desconcierto de voces y movimientos capaces por lo menos de perturbar la devoción de los
fieles. ( en LIBRO DE ACTAS Y ACUERDO del Arzobispo y Cabildo Diocesano.
Archivo del Arzobispado de San Salvador Folio 11).
Para evitar esos males el Obispo y el Cabildo acuerdan que La
Sagrada imagen será colocada en andas del alto común vestida y adornada con el mayor
gusto. Pero los Mayordomos de la Cofradía del Divino Salvador no estaban
contentos de perder el gran espectáculo para el público, por eso idean lo siguiente: Para
evitarlo se convino el año pasado en que carro se amaría en la plaza y que otra imagen
del divino Salvador se traería en procesión del Calvario y entraría a la Iglesia del
Rosario por la puerta del costado, para dar lugar en esos momentos a la tradicional
ceremonia del descubrimiento".
El redactor del acta hace su comentario: Pero el
Señor quizá no aprobó este inocente artificio de los señores Mayordomos, porque todo
salió mal. No hubo gente para la procesión porque, casi toda, se quedó alrededor del
carro y por consiguientes quedó deslucida: el descubrimiento, se hizo antes de que la
procesión penetrara en la Iglesia y de allí provino que ambas imágenes quedaran a la
vista sin saber el pueblo a cual venerar y con tal frialdad religiosa en los concurrentes
que muchos hombres quedaron con el sombrero puesto, cuando aquella ceremonia saludada por
todos con el mayor entusiasmo ha sido siempre objeto de una verdadera ovación
(ibid).
Por lo que deducimos del comentario del redactor del Acta,
llegada la procesión que venía del Calvario, el carro con la altura del Tabor preparada
en la plaza central, terminaba la procesión coronando la plaza central antes del
descubrimiento de la imagen. El redactor escribe: "La plaza está también
cruzada de alambres y para salvarlos el carro tuvo que venir describiendo zigzags
retardados y molestos de que sólo pudo aprovecharse, para colmo de males, el volatín de
la empresa, que no faltó en esa hora religiosa y solemne de divertir al pueblo con sus
bailes y bufandas (ibid).
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| Fuentes:
Don Rafael Flores, Archivo Histórico Arquidiocesano. |
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SALVADOR DEL MUNDO
¡SALVADOR DEL MUNDO! Así saluda la Iglesia a Jesús nacido en
Belén y manifestado al mundo en la persona delos tres Magos venidos de varios horizontes
de la tierra. Navidad y Epifania son tiempos litúrgicos empapados del concepto de
salvación, en los que a cada paso los textos saludan a Jesús como El
Salvador, El Salvador del Mundo. Hay un problema, sin embargo,
que consiste en explicar por qué se saluda a Jesús como Salvador en un día como el 06
de agosto, que pertenece al tiempo litúrgico de Pentecostés.
Como ya es sabido de todos, la fiesta de la Transfiguración
del Señor es propia de la liturgia cristiana del oriente. En el occidente cristiano no
aparece esta fiesta sino hasta el siglo XV. Pero aún ahora, no se habla de la
Transfiguración en muchos manuales escolásticos de liturgia. Incluso, hay devocionarios
que ignoran la fiesta de la Transfiguración, y, en su lugar, el 06 de agosto proponen la
memoria de un Santo reciente.
Por otra parte, si leemos los textos de la liturgia
actual para la Fiesta de la Transfiguración, no encontramos título alguno que salude a
Jesús como El Salvador, ni menos como El Salvador del Mundo. Este concepto entra
solamente en la mentalidad popular de los cristianos del siglo quince, a raíz de
la victoria que los cristianos obtuvieron sobre los musulmanes, en Lepanto.
Habiendo llegado la noticia de esta victoria a Roma un día 06 de agosto, día en que se
celebra el misterio de la Transfiguración en el Oriente Cristiano, el Papa Calixto III
asumió la Fiesta de la Transfiguración para la iglesia latina y el pueblo devoto la
asoció con la victoria de Lepanto, saludando a Jesús como El Salvador de los
Cristianos. Las cofradías, que son organizaciones religiosas populares, se
encargaron de difundir esta invocación por el mundo. Nacen entonces las cofradías en
honor al Salvador.
Cuando Don Pedro De Alvarado ganó la batalla contra los indios
de Cuscatlán, fue también un día 06 de agosto. Es casi seguro que asimiló su victoria,
con los detalles que hay que cambiar, a la victoria de los cristianos sobre los
musulmanes, y quiso que la tierra cuscatleca se pusiera bajo el patrocinio del Salvador. La
victoria de Alvarado se celebró en San Salvador, durante casi dos siglos, como un
recuerdo cívico; hasta que en 1787 hace su aparición en San Salvador, una cofradía en
honor a la Transfiguración, la cual impulsa una fiesta más de estilo religioso.
Esta cofradía cambia su nombre por el de Cofradía del Salvador, en 1791.
Por esas décadas, un salvadoreño esculpe una linda imagen en
honor al Transfigurado, que se constituye en la imagen patronal de la cofradía del
Salvador y luego, por los oficios de dicha Cofradía, en la imagen patronal de la ciudad
de San Salvador. Esta imagen fue, desde entonces, objeto de especial veneración en la
procesión del 05 de agosto. Vestida con los colores de la pasión, y traída de la
iglesia del Calvario, la procesión representa la bajada de Jesús de la cruz para ponerlo
en la sepultura, de donde resucitará glorioso. Por eso los cofrades llamaron a esta
procesión: la bajada.
La procesión del 05 de agosto, en la representación escénica
de la bajada de Jesús de la cruz que se encontraba en el calvario; por eso la procesión
salía de la Iglesia del Calvario. El momento en que baja la imagen y se esconde,
representa la sepultura. Y el momento en que aparece glorioso, representa la resurrección
del Señor.
Fuente: Consejo Editorial del Semanario Orientación.
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Himno al Divino Salvador.
Patrono de la República que se
gloria de llevar su nombre augusto.
A él alabanza, amor, gratitud.
¡Bendito seas Salvador Divino!
Los hijos de tu pueblo, como hermanos,
A tus plantas, humildes nos postramos,
Adorando tu excelsa majestad.
La tierra que regaste con tu sangre,
Himnos de amor te canta agradecida;
Eres Camino, Luz, Eterna Vida,
Eres Rey de los siglos inmortal.
Lleno está de tu gloria el universo
La falange de Apóstoles hermosa
Rodea tu rostro; y la mansión gloriosa
Resuena con cántico eternal.
Allí el insigne coro de profetas,
Y el purpurado ejército luciente
De mártires, con gozo indeficiente
Tu nombre nunca cesan de alabar.
La Iglesia Santa por el orbe entero
Pregona tu poder y tu grandeza;
Que eres el Dios de espléndida belleza,
Que eres el Dios de Amor y de Bondad.
Eres Señor de todo lo creado,
El Monarca Supremo de la gloria.
De Ti espera la Iglesia la victoria.
Sobre el mundo falaz y Lucifer.
Piedad Señor, piedad para tus hijos,
Con tu sangre preciosa redimidos.
Y en la mansión donde están sus elegidos
Te pedimos nos lleves a gozar.
Fuente: Boletín FIESTAS AGOSTINAS, Julio 2000, 18 pág.
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El Salvador hacia su Transfiguración.
TRANSCRIPCION DEL BOLETIN CATOLICO FIESTAS
AGOSTINAS.
Cada vez que llegan en el calendario
cívico-religioso, las Fiestas Agostinas del Divino Salvador del Mundo, el corazón de
todo salvadoreño se llena de júbilo y vienen a su mente los recuerdos del pasado para
mezclarse con los ardientes deseos de un futuro mejor. Esta fusión de pasado y futuro, de
fervor religioso y de civismo, son las fiestas patrias salvadoreñas que conmemoran
a la vez la fundación de la ciudad capital y el hecho evangélico glorioso de la
Transfiguración del Señor.
Vemos que El Salvador se transforma y avanza en
cuatro formas o líneas simultáneas de cambio. Tal avance social no siempre ha sido
progresivo y positivo, puesto que hemos tenido en la historia hechos negativos, conflictos
dolorosos y hasta rachas de apostasía y de infidelidad, como lo tuvo el mismo pueblo de
Israel, por lo cual lo amonestaron sus profetas y Dios mismo lo castigó con amorosa
providencia.
Las tres transfiguraciones de que aquí
hablaremos son, por su orden:
la transfiguración (visible, espectacular,
procesional) de la imagen del Divino Salvador del Mundo, el día cinco de agosto por la
tarde;
la transfiguración (visible también,
artística y de monumentalidad arquitectónica) de la Catedral de San Salvador;
la transfiguración del pueblo mismo en su
trayectoria histórica, desde que comenzamos a ser bautizados como grupo étnico, fecha
que puede convencionalmente señalarse como la de la fundación de San Salvador el año de
1525, hasta el día de hoy, y hasta consumación de los planes de Dios.
I. TRANSFIGURACIÓN ESPETACULAR DE LA DIVINA
IMAGEN
En ésta la escena típica salvadoreñísima, de
la cual partimos para exponer nuestro mensaje. La ceremonia de la bajada (y
también por consiguiente de la SUBIDA) de la imagen del Divino Salvador del Mundo, frente
a su Catedral, la tarde el 05 de agosto, está llena de simbolismo; y es aclamada con
júbilo popular. Es el acto religioso-cívico por excelencia de los salvadoreños.
Es la expresión más folclórica y ardorosa de
la salvadoreñidad. Es el acto oficial y nacional de adoración a Dios y de... la Iglesia
Católica.
Sí reflexionamos en la curiosidad ingeniosa de
este tesoro cultural que poseemos los salvadoreños, hallaremos que en él la
transfiguración se nos presenta como una señal de nuestro destino histórico. Diríase
que el signo comienza con un enigma, porque la figura que se nos ha dado de Jesús tiene
dos rostros: el uno, el de la antigua imagen, sólida y grande, que se dice fue donada por
el emperador Carlos V, y el otro, el de la imagen procesional, la que fue esculpida por
las manos devotas del maestro Silvestre Antonio García en 1777.
Dos imágenes diferentes, dos conceptos que se
complementan para que comprendamos el divino lenguaje. La imagen imperial, hierática y de
gesto hidalgo, mira al pasado irrenunciable de la tradición recibida por la fe y que no
puede cambiar. La imagen popular, la que sí puede cambiar de vestido, con su rostro
dorado por el sol y sudoroso de fatiga, mira al pueblo circundante, al que le toca sus
ropas y le oprime con las súplicas de la urgencia cotidiana.
El Jesús, español, bíblico y doctrinal. El
Jesús criollo, ya con tintes de mestizaje, representa, entre angustias y entusiasmos, los
anhelos inciertos de un pueblo joven.
La imagen patronal, enhiesta y vigilante como el
general en jefe de la conquista espiritual, se mantiene no expuesta a las miradas y a
salvo de los empujes del aluvión popular. La imagen procesional, en cambio, va en la
marejada misma como en las tempestades de Genezaret.
Es el Jesús compañero en la faena, con sus
cabellos agitados por el viento y con sus manos imponiendo que reine la tranquilidad.
Pero hay una tercera imagen de Jesús que debe
transfigurarse en la imaginación del pueblo. Es el Jesús al que el cariño y a veces el
abuso de confianza llaman El Colocho, por su alegre cabellera suelta. Este es
el Jesús cambiante al que cada alma se aferra en los momentos de la tribulación, muchas
veces queriendo hacer a Cristo a la medida de las circunstancias, de las necesidades
coyunturales, de las pasiones, de los caprichos y de las ideologías.
¿Cuándo se transfigurarán estas tres
imágenes en una sola? Que la ley de la tradición y de la fe sea la misma que estructura
social, política y jurídica de nuestro pueblo y que a la vez esta ley unitaria de razón
y de fe sea la que regule y calme las conductas individuales, hoy tan expuestas a toda
clase de vicios.
II. TRANSFIGURACIÓN ARTÍSTICA DE LA CATEDRAL
También el sagrado templo catedralicio de la
Arquidiócesis de San Salvador, ha sido objeto de sucesivas transfiguraciones en las que
han competido el ingenio artístico de los arquitectos, las manos piadosas de los obreros
y la acción fatal de las conmociones telúricas. Construyéndose en la contradicción de
los tiempos, la casa material del culto en el símbolo de un ensayo que nunca se satisface
y nunca termina. ¿Qué casa puede ser en la tierra digna del Dios de los cielos?.
La historia nos dice que la primera
catedral de la nueva diócesis de San Salvador, creada por el Papa Gregorio XVI,
el 28 de septiembre de 1842, fue la que hasta entonces había sido templo
parroquial, edificio que había sido terminado en 1808. Se levantaba al costado
oriente del actual Parque Libertad.
El
terremoto del 19 de marzo de 1873 destruye la catedral. Por orden del Obispo José Luis
Cárcamo y Rodríguez se construye en el actual lugar en donde estaba el Templo de
Santo Domingo. La construcción es de madera. El principal promotor fue el muy
ilustre Monseñor Vicario Provisor General Miguel Vecchiotti.
El año de 1888 se inauguró la segunda
transfiguración, el templo nuevo de bello estilo romano, engalanado luego con
cuadros del pintor Pascasio Gonzáles y de otros artistas de renombre. Esta
arquitectura se levantó al costado norte del actual Parque Gerardo Barrios y duró hasta
que fue destruida por un incendio el 8 de agosto de 1951. En ese siniestro fue
notable cómo el pueblo respetó los bienes del templo y hasta los ladrones reconocidos se
abstuvieron de3 apoderarse de ellos. En esa ocasión, la imagen procesional del Divino
Salvador del Mundo fue a refugiarse en el Seminario San José de la Montaña, a donde la
llevó el Canónigo Monseñor Toribio Alférez.
Nuevamente, la Iglesia del Rosario asumió la
dignidad de Catedral, compartiendo después esta categoría la Basílica del Sagrado
Corazón, en la Calle Arce, mientras se llevaban a cabo las obras de la nueva Catedral,
cuya primera piedra se puso el 12 de octubre de 1956.
En cuanto a la transfiguración de esta última
Catedral, y que confiamos en Dios sea definitiva, dada su solidez y su monumentalidad,
diremos que no ha sido entre esplendores de Tabor sino entre tormentos de Calvario. Su
construcción ha durado desde 1956 hasta 1999. ¡Más de 40 años...!.
Por fin, el año de paz de 1999 el 19 de Marzo,
ha sido el de la inauguración de la nueva catedral iniciada por Mons. Alférez y
proseguida durante casi ocho lustros por Mons. Modesto López Portillo.
La nueva Catedral transfigurada, gran ave Fénix
que se ha posado en el valle de los temblores para ordenarle a la tierra que deje de ser
inconstante y que le conceda ya el país los nuevos siglos de la estabilidad en el reino
de la fe, de la paz, de la justicia y del bienestar.
IV. TRANSFIGURACIÓN HISTORICA DEL PUEBLO
SALVADOREÑO
He aquí la empresa más difícil de entender y
de realizar. Dios sí tiene sobre nosotros un plan providencial, el cual comienza a
expresarse en el nombre mismo con el que nos distinguió: El Salvador. ¡Oh privilegiado
país de El Salvador: salvador, salvar, salvarte a ti mismo y salvar a muchos más, esa es
tu misión! Recordamos aquí aquella ingeniosa expresión latina que inventó y que
pronunciaba muy a su gusto Mons. Rivera con su sonora vocalización de latinista
Salva, Salvator, Salvatorem, que quiere decir: ¡Oh Salvador, salva a El
Salvador.
La salvación y transfiguración de nuestro
país, es algo que sólo podría apreciarse desde una perspectiva histórica mucho más
avanzada en el futuro, como desde una altura profética, don que nosotros no poseemos. Sin
embargo, con casi dos siglos de independencia, recién salidos de la dolorosa y humillante
experiencia de una guerra fraticida... y en la expectativa de entrar al nuevo siglo con
los impulsos de la civilización tecnológica cada vez más globalizante, bueno es que nos
preguntemos si es acertada este año nuestra BAJADA y si tenemos el vestido
adecuado para la SUBIDA DE LA TRANSFIGURACIÓN. Es aquí donde vuelve la idea
de un Plan de Nación pero de una nación cristiana, según el ideal del Reino de Dios
sobre la Tierra.
No deberíamos pensar sólo en irla
pasando, en ir sobreviviendo, en dejarnos llevar de los signos de los tiempos. Deberíamos
tener, como El Salvador que somos, un plan salvador agresivo de conquista espiritual,
junto con un método de lucha o de estrategia. Nuestro cristianismo para el Siglo
XXI debe ser más ofensivo, que defensivo, más propositivo que opositor, más contestador
y resolutivo que cuestionador, menos el terror del pecado y más la civilización del
amor.
Fuente: Boletín FIESTAS AGOSTINAS, Julio 2000, 18 pág.
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